Escuela de Autores es un portal de Comunicar, Revista Científica en Educación y Comunicación, indexada en las principales bases de datos internacionales, que complementa sus otros blogs activos en español, portugués e inglés. Diseñado y redactado principalmente por el Consejo de Editores de Comunicar, esta Escuela de Autores pretende ofrecer recursos para la publicación de manuscritos en revistas científicas de una forma planificada y estratégica, así como servir de espacio de reflexión sobre la gestión de la información científica para contribuir en publicaciones de primer nivel.
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Elegir el método de investigación adecuado

Una de las claves del éxito de una investigación radica en su pertinencia y coherencia interna. Esto significa que debe existir una clara linealidad entre la revisión de la literatura y antecedentes, la formulación de los objetivos, preguntas de investigación e hipótesis (si proceden) y la selección de los materiales y métodos adecuados. Por hacer una analogía, si una investigación es un viaje, los objetivos son el destino y los métodos son la ruta.

En este sentido, el método de investigación determinará la dirección que seguirá el estudio, la manera en que se recogerán los datos y la profundidad de los mismos. En este sentido, la decisión de los métodos, materiales y técnicas incidirá en el cumplimiento de los objetivos planteados, en los resultados emergentes y en las conclusiones a las que se pueden llegar. Sin embargo, esta elección no siempre depende de la simple voluntad del investigador, sino de sus posibilidades y limitaciones, por ejemplo:

  • ¿Se cuenta con los recursos (económicos, humanos, técnicos…) para hacer un estudio descriptivo con una muestra suficiente para inferir el fenómeno en toda una población?
  • ¿Se permite al investigador conversar con las personas que forman parte del colectivo a estudiar?
  • ¿Se tiene la capacidad (conocimientos, tiempo, softwares…) para aplicar técnicas de análisis de datos innovadoras, como el tratamiento de big data, análisis de sentimientos, modelos y simulaciones predictivas?

Más allá de un tema de “preferencias”, la elección de un método o de técnicas de investigación se debe basar en el planteamiento de los objetivos, entendiendo que los mismos se proponen en función de ampliar los conocimientos preexistentes sobre un problema o de reconocer nuevos fenómenos que, indefectiblemente, deben resultar en un aporte significativo al campo de estudio o disciplina.

Existen muchas guías, manuales y textos de referencia que explican con detenimiento los alcances de investigación (exploratorio, descriptivo, correlacional, explicativo y predictivo), los diseños de investigación (cuantitativos, cualitativos y mixtos) y los tipos de investigación (experimental, cuasi-experimental, de campo y documental), cada uno de ellos con sus técnicas, materiales específicos y con una utilidad distintiva en función de sus outflows. Algo de esto se trató en este post de la Escuela de Autores de la Revista Comunicar.

A continuación se plantean algunas claves para la elección del método de investigación adecuado:

1. Define los objetivos de investigación, las preguntas de investigación y las hipótesis: Esto se logra conociendo el tema a investigar, atendiendo a los antecedentes, a los métodos que ya fueron aplicados en otros estudios y a las prospectivas de investigación que se han planteado como oportunidades.

2. Identifica tus recursos, capacidades y limitaciones: No todos los métodos son iguales. Cada uno exigirá una dedicación, materiales, medios, competencias y capitales distintos (humanos, económicos, temporales…).

3. Planifica, gestiona y administra: Antes de proceder con el trabajo empírico, es importante anotar todo en papel, incluyendo el tiempo, la asignación de responsabilidades y los recursos a disponer. Esto permitirá confirmar que se cuenta con los recursos necesarios y establecer una calendarización de la investigación.

Recuerda que el objetivo de la sección “materiales y método” no es sólo describir las técnicas aplicadas, sino mostrar cómo y por qué fueron aplicadas y demostrar que la investigación se llevó a cabo con rigor, coherencia y seriedad.

El autor debe ser capaz de convencer al lector de por qué elige un método específico y cómo este se ajusta al objetivo. El enfoque utilizado debe ser claro para responder a la pregunta de la investigación y al enunciado del problema.

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Programas para crear imágenes y figuras científicas

Las figuras y las imágenes son elementos imprescindibles en los artículos científicos, especialmente en los de corte cuantitativo, puesto que suelen representar las principales aportaciones originales del trabajo y lo hacen de manera atractiva, poniendo en orden lógico la realidad compleja de los objetos estudiados y permitiendo la comparación simplificada de una o más variables.

Programas para generar figuras e imágenes hay decenas, quizás antes de empezar a profundizar en la gran variedad de posibilidades el paso más lógico sería conocer en profundidad las opciones gráficas de los paquetes ofimáticos y estadísticos generalistas como son Excel, Google Spreadsheet o R, incluso hay que saber que a muchos de estos se le pueden añadir plantillas de nuevas figuras. Un manejo profesional exige no sólo conocer todas las tipologías de gráficos disponibles sino además saber configurar las diferentes opciones para obtener los resultados deseados. ¿De qué serviría aprender nuevos programas complejos si no se domina con experticia la creación de gráficos en Excel? Quizás lo primero para hacer un gráfico es saber qué gráfico se necesita y lo segundo ver si lo podemos hacer con los programas que ya tenemos o si necesitamos un tercero.

Habitualmente los gráficos que hacemos están pensados para incluirlos como imágenes estáticas en un archivo, pero si la publicación se va a realizar online existe la posibilidad, desde hace unos años, de hacer gráficos dinámicos (interactivos) o incluso vídeos que por ejemplo muestren la evolución a lo largo del tiempo de las variables estudiadas. La mejor recomendación que podemos hacerle al lector y es que navegue por el catálogo de Figuras de Dataviz e identifique entre todas las posibilidades aquellas figuras que le interesen y los programas gráficos con los que se puede realizar.

Decíamos que hay decenas de programas para generar imágenes, pero un investigador no sólo debe generarlas, sino que también estas deben ser modificadas, por tanto, es necesario que los investigadores manejen con soltura algún programa de edición de imágenes vectoriales. Que les permita editar las figuras generadas en Excel (por ejemplo) y hacer la transformación de una imagen vectorial (SVG, PDF) a mapa de bits (JPG, PNG) con el tamaño y la calidad requerda (normalmente JPG a 300 PPP). Los principales programas de edición de imágenes vectoriales son Adobe Illustrator, Corel Draw e Inkscape, este último posee la ventaja de que es gratuito (código abierto).

La multiplicación de programas para generar imágenes en los últimos años se debe a que estos se utilizan muy frecuentemente en el mundo empresarial, como parte importante del análisis de datos y toma de control de decisiones, por lo que los programas que nos vamos a encontrar no son exclusivos de la investigación, sino que persiguen una audiencia mayor. Personalmente, utilizo dos programas; a) Tableau que permite realizar imágnees estáticas y dinámicas además de oferecer una serie de gráficos y jugar con variables como el color y el tamaño de los casos (nos regala una licencia académica para los profesores universitarios) y Flourish, que además de hacer imágenes dinámicas incorpora la creación de vídeos evolutivos en relación a un eje cronológico en el cual las variables van cambiando, aspecto muy adecuado para las presentaciones orales de resultados.

Por último, cabría hablar de bibliotecas en Java, Phyton, R y otros lenguajes de programación que permiten crear gráficos, infogramas interactivos utilizando la información registradas en bases de datos, estos quizás son los más complejos pero a la vez aquellos más potentes, especialmente indicados para las web de productos de cierta repercusión.

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Del nacimiento de la idea a la publicación del artículo: el proceso.

Toda investigación comienza por una idea que pretende dar respuesta a un problema o pregunta de investigación. Lo ideal es que toda investigación se vea expuesta, al término de esta, en la publicación de un artículo en una revista científica que muestre el trabajo de investigación realizado. Entre estos dos momentos se dan una serie de pasos, que constituyen en si un proceso, en el que hay que tener en cuenta una serie de elementos.

llave de luzEn primer lugar, una vez detectado el problema o formulada la pregunta será preciso establecer el “estado del arte” dentro del conocimiento acumulado en ese ámbito, es decir, situar el trabajo en el estado del arte del conocimiento en el tema del artículo. Para ello es preciso desarrollar una buena capacidad argumental, apoyarse en fuentes primarias, utilizar una redacción científica y estilo adecuado y tener en cuenta la conexión con la actualidad y la significatividad. Conocer lo que se ha hecho antes de nuestra investigación nos ayudará al menos en tres aspectos: – no investigar en algún tema que ya se haya investigado a fondo, estructurar más fácilmente nuestra idea de investigación y seleccionar la perspectiva principal desde la cual se abordará esta. Terminaremos este apartado con la formulación de nuestros objetivos y/o hipótesis de investigación.

A continuación, será preciso llevar a cabo el trabajo de campo de la investigación donde tendremos que cuidar mucho todo lo relacionado con la metodología a utilizar y que después, en el artículo científico, reflejaremos en el apartado de Método que tendrá que contemplar tres subapartados: a) Muestra (participantes, sujetos, etc.), número de personas o “entidades” de investigación y su procedimiento de selección b) Instrumentos (material empleado), hay que tener en cuenta que tiene que existir una correspondencia lógica entre los objetivos y/o hipótesis planteadas y los métodos, técnicas e instrumentos diseñados para analizar los datos, c) Procedimiento, donde se debe describir, de forma pormenorizada, la secuencia de actuaciones que se ha llevado a cabo, es decir, cómo se han utilizado los instrumentos sobre la muestra seleccionada.

Al término del paso anterior, nos encontraremos con un nuevo apartado, Resultados, en el que daremos respuesta a la pregunta ¿qué se encontró? En él realizaremos una exposición de los resultados obtenidos, mostrando estos sin opiniones o interpretaciones, de la manera más objetivo posible.

Pasaremos después, por último, al apartado Discusión, en el que se dará respuesta a la pregunta ¿qué significado tiene lo que encontré? Es decir, realizaremos una interpretación de los resultados y sus implicaciones comparando los resultados que hemos obtenidos con los anteriores que hayamos encontrado sobre el mismo tema (que expusimos en el apartado introductorio cuando realizamos el establecimiento del estado del arte), situamos pues los resultados de nuestra investigación entre las ideas vigentes sobre lo investigado (que ya se habrán identificado en el marco teórico). En este apartado hay que establecer con claridad qué son refutaciones, qué son complementos o actualizaciones y cuáles son las novedades sobre el tema estudiado.

Por último, encontramos el apartado de Conclusiones dónde recapitularemos los hallazgos más importantes, que hemos encontrado con nuestro trabajo, para el futuro de la investigación en ese campo temático, es decir, una exposición clara sobre las novedades que aporta nuestra investigación (aporte de los investigadores). Se terminará este apartado con Limitaciones y nuevas propuestas de investigación, donde se trata de exponer la agenda de investigación pendiente a la luz de lo investigado (o no investigado).

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Wikipedia, Facebook, Twiter… otras lecturas para el conocimiento

Un buen artículo se define por la oportunidad del tema, la escritura científica, el nivel de sus referencias en la redacción del estado de la cuestión y la novedad y significatividad de los resultados. Numerosas entradas de este blog han hecho hincapié en cada uno de estos aspectos. Y podría decirse que todos ellos tienen como eje medular la lectura. De ahí que la tarea más importante de un buen investigador sea saber qué leer y dónde. Los libros, trabajos publicados en revistas del ámbito, reseñas, textos divulgativos, … Las bases de datos de referencia internacional (Web of Science, Scopus, PubMed…) y una buena selección de palabras clave o tópicos proporcionan la materia para el inicio del estudio. Sin embargo, hay otros modos de acceder al conocimiento.

Hoy día con el desarrollo tecnológico acceder a contenidos abre un amplio abanico de opciones. Quizás no todas de primer nivel, pero sí probablemente muchas de ellas wikipedianecesarias para trazar el mapa de ideas que perfilan lo que quiere exponerse o para abrir el camino a indagaciones de mayor calado. Un hilo de Twiter, un post en Facebook, o una entrada de un blog son, cada vez más, medios en los que se difunden textos, discusiones, posiciones y planteamientos que se rebaten o refutan de manera mucho más dinámica e inmediata. Es una forma de divulgar y compartir el conocimiento, de aprendizaje colaborativo, de cultura participativa, de ciencia abierta. En este sentido, Wikipedia, la enciclopedia libre, es un ejemplo de colaboración masiva para ser el receptáculo del conocimiento universal.

Obviamente, un buen investigador es consciente de que no todo lo que se lee es útil o necesario. Las fuentes deben ser fiables, han de ser contrastas y citadas convenientemente. De ahí que, a las lecturas hechas en revistas científicas, libros y otras publicaciones indexadas, se les de mayor prestigio y se las considere de mayor solvencia que a estos otros modos de acceso al saber. Wikipedia, Facebook o Twiter, entre otros, se conforman como fuentes que suelen ser rabiosamente actuales, abiertas, y libres. No obstante, también son muy parciales, o muy generalistas. Pero no deben desdeñarse, lógicamente, utilizándolas con el rigor y el sistema debido. Esto es, nunca una sola fuente, ni una fuente secundaria o sin contraste pueden ser la principal referencia de un trabajo científico. Una lectura rica y diversa, con todas las posibles lecturas del tema en cuestión, proporciona las mimbres adecuadas para tejer el entramado de una aportación y contribución significativa al conocimiento.

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La cita como indicador de calidad

https://doi.org/10.3916/escuela-de-autores-010

La cita se ha asociado desde muy temprano con la calidad de los trabajos, pues es un elemento hipertextual que proviene de un reconocimiento de autoridad que hace el autor de un trabajo a otros trabajos previos. En el hecho de referenciar un trabajo anterior se reconoce que éste ha ayudado a construir un nuevo trabajo (no vamos a entrar en si hay citas positivas o citas críticas, porque ambas son estímulo para la creación). Un ejemplo de la importancia de la cita en el mundo de la comunicación y evaluación científica es que la mayor parte de los indicadores bibliométricos que pretenden medir la repercusión científica (Factor de Impacto, Índice H, Crown Indicator…) tienen a la cita como elemento central. Otro ejemplo más de la importancia de la cita es que muchos buscadores científicos, donde habría que destacar a Google Scholar, ordenan los resultados según el número de citas.

Por tanto, las citas son uno de los elementos formales más recurrentes para tratar de discernir la repercusión de un trabajo y junto con la producción científica nos permite estudiar a nivel agregado la generación de conocimiento por parte de los autores, las revistas, las instituciones, etc. Pensemos que las bases de datos que se utilizan para estudiar y evaluar la ciencia (Web of Science, Scopus, Dimensions…) son bases de datos bibliográficas que no poseen los documentos a texto completo, sino que registran sus principales elementos descriptivos (título, autores, temática, etc.) e incluyen como valor esencial un vaciado de las referencias de los trabajos con el cual producen sus indicadores de impacto, repercusión y similitud.

Además, frente a los nuevos elementos que están surgiendo para analizar la calidad de los trabajos (altmetrics, redes sociales, visualizaciones, descargas, etc.), el registro de las citas se muestra especialmente sólido porque conlleva en primer lugar la creación de un nuevo trabajo y que este sea publicado, por tanto, parte de una acción mucho más compleja y rigurosa que publicar un tuit y esto conlleva mayor significado y complejidad para ser manipulado. Por tanto la citación es el indicador referente para la evaluación de la calidad de los trabajos científicos y revistas. Mientras que otros leen el futuro en los posos del café, en Bibliometría se lee el futuro en los posos de los artículos, en el análisis de su bibliografía.

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Razones para no abusar de tablas y figuras

https://doi.org/10.3916/escuela-de-autores-003

La sociedad actual, como consecuencia de la expansión tecnológica, se ha convertido en una sociedad eminentemente visual. Y dentro de esta comunicación visual destaca sobre lo verbal la utilización de imágenes de todo tipo.

No obstante, y aunque tablas y figuras nos clarifican y ayudan al entendimiento de nociones complejas, es el texto escrito el vertebrador de la información y en los artículos científicos sigue siendo este el código primordial de comunicación. Por lo que el texto, en ningún caso, debe quedar supeditado a los elementos visuales.

Asimismo, la profusión de tablas y figuras no va a ser garante de un buen trabajo, por el contrario, un exceso de estos elementos va a perjudicar al artículo, entre otras razones porque:

  • Fragmentan la lectura del artículo.
  • El abuso de estos elementos en lugar de aclarar cierta información puede llegar a oscurecer el texto dificultando su comprensión.
  • Si no se utilizan adecuadamente, puede haber redundancia, dado que muchas veces estos elementos visuales repiten la información que aparece en el texto.

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Por tanto, a la hora de elaborar nuestro manuscrito para presentar a una revista científica no solo debemos tener en cuenta las características y límites de imágenes que impone su normativa, sino también debemos guiarnos por la coherencia de estos elementos y su importancia para la comprensión de los datos. En este sentido, utilizaremos los elementos visuales siempre que:

  • Haya datos que requieran ser vistos por el lector en lugar de presentados como texto.
  • Los datos no puedan ser explicados fácilmente en el texto y necesiten ser presentados o comparados mediante una tabla.
  • Complementen al texto y no lo repitan.

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¿Cómo escribir una buena revisión de literatura científica?

Hace más de 4 años, en los albores de este blog de Escuela de Autores de la Revista Comunicar, ya habíamos adelantado en el post “Leer: la primera tarea” que uno de los errores más frecuentes previos al proceso de investigación era la falta de lectura de otras investigaciones relacionadas con el objeto de estudio. Esta “falta” puede manifestarse de dos formas: 1. Por insuficiencia de referencias y, 2. Por discriminación de documentos.

El primer caso ocurre cuando un investigador no realiza una búsqueda adecuada, amplia y suficiente de documentos científicos, o simplemente se conforma con unos pocos materiales (a veces desactualizados y fuera de contexto) para fundamentar su investigación. El segundo caso, todavía más común, ocurre cuando la búsqueda de documentos científicos se hace únicamente sirviéndose de motores de búsqueda (como Google, Google Académico o Bing), o repositorios y bases de datos de carácter local y regional, incluso con términos de búsqueda solamente en español.

En este orden de ideas, para realizar correctamente una revisión de literatura, el investigador debe primeramente conocer su tema, ser lector interesado de este, conocer sus referentes, su recorrido histórico, sus principales representates y referencias y, por supuesto, las revistas top del área.

En segundo lugar, el investigador debe conocer los términos de búsqueda (en inglés, lengua franca de la investigación) más idóneos, pertinentes y utilizados para referirse al tema que desea buscar. Por ejemplo, es común encontrarse investigadores nóveles que realizan búsquedas en las bases de datos con palabras clave que nada tienen que ver con su tema, pero que son traducciones literales del término en español.

Con los términos de búsqueda precisados, el investigador debe conocer cómo se realizan las búsquedas en las bases de datos de referencia internacional (Web of Science, Scopus, PubMed…) y los criterios de discriminación (por año, materia, tipo de documento) y algoritmos booleanos. Esto nos permitirá revisar las investigaciones emergentes, leer sus resúmenes y realizar un mapping del estado de la cuestión.

Este “mapeo” de la literatura científica nos permitirá descubrir las diversas posiciones epistemológicas y debates que ha tenido el objeto de investigación en el tiempo, las disciplinas desde las que se ha tratado el tema, los tipos, diseños y alcances de investigación más comunes que se han utilizado para investigarlo y las tendencias más actuales. Es aquí, una vez realizado este ejercicio, cuando un investigador podría estar listo para llevar a cabo el planteamiento de la investigación.

Redacción de la revisión de literatura

La revisión de literatura puede llamarse de distintas maneras: estado del arte, estado de la cuestión, antecedentes de investigación…, pero todos ellos significan lo mismo en la práctica: explicarle al lector el tema, sus implicaciones, sus discusiones científicas y, especialmente, los avances más significativos.

La revisión de literatura es el fundamento teórico de la investigación, que permitirá sustentar los resultados obtenidos y discutir coincidencias y/o desencuentros en el apartado de discusiones, pero sobre todo demostrar que la investigación que se plantea es una contribución científica efectiva, es decir, que aporta nuevos elementos para entender e interpretar una realidad.

Si bien hay temas que pueden ser muy locales o regionales (como por ejemplo estudios sobre el flamenco, o la arquitectura inca), la mayoría de los asuntos de las Ciencias Sociales suelen ser de interés global. En este sentido, una buena redacción de la literatura se basa en tres pilares: idoneidad, actualidad, referencialidad. y suficiencia

  1. Idoneidad: Se trata de la pertinencia y relación que tienen los estudios que se cita con los objetivos de la investigación. Si un estudio busca analizar el impacto que tiene el uso de la gamificación en adolescentes de educación especial y la revisión de la literatura solo habla de conceptos, características e importancia de la gamificación, no será posible, obtenidos los resultados, generar una discusión de altura que avance sobre los antecedentes de la investigación.
  2. Actualidad: No todas las ciencias y disciplinas avanzan al mismo ritmo, por lo que el concepto de “actualidad” dependerá de cada una de éstas. Por citar un ejemplo, si tenemos una investigación que busca analizar la influencia de las youtubers del género haul en la decisión de compra o consumo de productos cosméticos, la mayoría de los estudios que conformen el corpus del estado de la cuestión han de ser actuales, es decir, como máximo de los últimos 5 años. Si por el contrario, nos encontramos que la mayoría de la revisión de literatura es de los clásicos del marketing de la década de 1980-1990 (Kottler, Armstrong, Dvoskin…), el estudio se hará sobre la base de referentes históricos, pero no sobre los avances de la disciplina.
  3. Referencialidad: Este punto resulta de especial relevancia, pues el universo de los buscadores, repositorios y bases de datos están repletos de documentos no-científicos, por lo que debemos aprender a discriminar. Si basamos una investigación en referencias de Trabajos Fin de Grado (tesis de pregrado), Trabajos Fin de Máster (tesis de maestría), documentos de alumnos, documentos docentes, manuales, blogs, revistas locales, entre otros, el trabajo va a carecer de sustento científico, en la medida que la mayoría de estos documentos no pasan por un proceso de revisión de fondo. En este sentido, la mayoría del corpus de referencias de un artículo deben ser artículos publicados en revistas de reconocido prestigio e impacto, que usualmente -aunque no en todos los casos- se encuentran indexadas en la Web of Science (WoS) y Scopus.
  4. Suficiencia: El parámetro de suficiencia está referido a la amplitud de la revisión de literatura. Se estima que para un artículo de investigación empírica en Ciencias Sociales, una revisión de literatura suficiente abarcaría entre 35 y 40 referencias, lo que aumenta si se trata de un estudio (teoría fundamentada, estado del arte, etc).
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